El rugby playa es sudor bajo el sol, arena en cada caída y esa épica efímera que solo conocen quienes luchan hasta la extenuación. En ese escenario, un grupo de jugadoras del CEFA Unizar se alzó con la victoria en el Circuito Cantábrico de Rugby Playa, conquistando no solo el título, sino también la oportunidad de transformar su esfuerzo en algo mayor.
Porque en este torneo, el verdadero premio no es un trofeo ni una suma económica para el bolsillo: es la posibilidad de dirigirlo a una causa solidaria. Y las jugadoras del CEFA Unizar, fieles al espíritu colectivo del rugby, lo han entregado íntegramente a la Fundación Porqueviven. Ganar fue la primera hazaña; donar, la segunda.
Fundación Porqueviven: cuando el cuidado se convierte en esperanza
La Fundación Porqueviven acompaña a niños y niñas con enfermedades avanzadas y a sus familias, ofreciendo cuidados paliativos pediátricos, atención médica especializada, apoyo psicológico, formación para profesionales y programas de voluntariado. Su misión es clara y luminosa: cuidar la vida incluso en la fragilidad, dar dignidad y consuelo donde otros solo ven dolor.
Las jugadoras del Uni demostraron que la épica del rugby no termina en la arena. Su triunfo trasciende el marcador: nos recuerda que la victoria cobra un sentido más pleno cuando se comparte, cuando se convierte en alivio y esperanza para quienes más lo necesitan. Y quizá ahí, en esa conjunción de fuerza y solidaridad, se encuentre la definición más pura de este deporte.

