El director deportivo del CD Universitario Rugby Zaragoza, Nacho Ramón, repasa en una entrevista en profundidad su trayectoria personal, el presente del club y los retos que marcarán su futuro inmediato. Una conversación que va mucho más allá del resultado del fin de semana y que dibuja una idea clara: el rugby como proyecto deportivo, pero también —y sobre todo— como espacio social y formativo.
Ramón conoce el club desde dentro como pocos. Llegó como jugador a principios de los años noventa, se retiró tras más de quince temporadas, ha sido entrenador de prácticamente todas las categorías —desde escuelas hasta sénior masculino y femenino— y ha ocupado distintos cargos directivos. Esa experiencia transversal le permite tener, como él mismo explica, “una visión bastante general” del club y de sus necesidades reales.
Uno de los ejes centrales de la entrevista es su etapa en Escocia, una experiencia que, sin ser el detonante para asumir la dirección deportiva, sí fue determinante en su forma de entender la estructura de un club:
“Lo que me ha dado Escocia es una visión más global, de cómo se hacen las cosas en otro sitio, con otra estructura. Hay muchas cosas que se pueden extrapolar”.
El director deportivo insiste en la identidad universitaria como seña irrenunciable del club, incluso en una etapa en la que el peso de las escuelas ha crecido notablemente. Cercanía, continuidad en el juego y dinamismo siguen siendo rasgos que definen tanto al masculino como al femenino, ambos inmersos —aunque desde puntos distintos— en nuevos ciclos deportivos.
Especial atención merece el rugby femenino, donde Ramón subraya la importancia de no perder el aprendizaje que supuso la experiencia en División de Honor B:
“Esa experiencia tiene que marcar el ADN de las próximas generaciones de chicas del club”.
Más allá del alto rendimiento, la entrevista pone el foco en el modelo de escuela, concebido como un proyecto sostenible, no obsesionado con el resultado y centrado en valores. Un enfoque especialmente atractivo para familias que buscan un deporte formativo y menos condicionado por la presión competitiva:
“El objetivo nunca es ganar. El ganar no está en el centro”.
La conversación también deja espacio para uno de los grandes pilares del rugby: la vida social del club. El tercer tiempo, la convivencia, el sentimiento de pertenencia y la necesidad de que veteranos, jugadores en activo y escuelas compartan espacio y experiencias aparecen como elementos clave del proyecto:
“Un club de rugby no es un sitio donde vienes a hacer deporte y te vas. Aquí se viene a convivir”.
La entrevista completa permite entender hacia dónde camina el CD Universitario Rugby Zaragoza y por qué el rugby sigue siendo, para muchos, un deporte que se descubre por curiosidad… y se queda por todo lo demás.
