¿Es seguro el RUGBY para mi hijo?

Mucho más que empujones: el rugby enseña a caer… y a levantarse. Sí, hay contacto. Pero también hay normas, protección, respeto. Nuestros entrenadores están formados en pedagogía deportiva, seguridad infantil y primeros auxilios. Desde las categorías de iniciación se enseña la técnica para ejecutar placajes sin daño, tanto para quien lo realiza como para quien lo recibe ¿Rugby agresivo? No en nuestra casa. Aquí se entrena la empatía tanto como el pase. Todos los tamaños caben en el equipo. Y todos tienen un rol que jugar.

No hace falta saber de rugby. Hace falta querer que tu hijo crezca. ¿Nunca viste un partido? Perfecto. Venís a aprender juntos. El rugby es el único deporte donde el balón solo avanza si lo pasas hacia atrás. Como en la vida: se gana colaborando, no compitiendo. Aquí se aplaude al rival, se agradece al árbitro y se enseña que la fuerza más importante es la del respeto. Tu hijo no necesita ser fuerte ni rápido. Solo necesita ganas de jugar.

No sé nada de RUGBY

¿Y el ambiente del CLUB?

Aquí no formamos campeones. Formamos compañeros. No somos un club elitista. No importa si tu hijo nunca tocó un balón ovalado. Lo que importa es cómo lo trata cuando lo tiene en las manos… y cuando no. Entrenadores formados, familias comprometidas, chicos y chicas que aprenden juntos. Padres y madres que se quedan charlando después del entrenamiento. Niños que llegan tímidos… y se van con amigos para toda la vida. El rugby no se juega solo en el campo. Se vive en comunidad.

Lo único costoso del rugby… sería no probarlo. Las cuotas son accesibles y transparentes. Prestamos material deportivo y ofrecemos periodos de prueba sin compromiso. ¿Y si después no quiere seguir? Se lleva una experiencia que ningún otro deporte le dio. Invertir en valores, en salud, en amistades reales. Eso siempre sale a cuenta.

¿Es CARO? ¿Y si no le gusta?

¿Encajará mi hijo aquí?

El rugby es para chicos tímidos. Y para extrovertidos. Para quienes corren al frente. Y para quienes empujan desde atrás. Aquí no hay “banquillo”. Todos juegan. Aquí no hay “estrellas”. Hay equipos. Aquí no hay etiquetas. Solo ganas. ¿Niño o niña? ¿Pequeño o alto? ¿Inquieto o reservado? Sí, sí, sí y sí. Todos tienen lugar en nuestras escuelas.